jueves 23 de junio de 2011

No se tú, pero yo


domingo 20 de febrero de 2011

De un tiempo a esta parte mi vida se escribe en el vaho de tus cristales. Se traza y se desdibuja a tu antojo. Todo es más fácil cuando cedes calor. Maldita sea.  Miro para ver, verte, beber té, beberte, morder, pestañear. Cacahuetes en el  avión, buenos aires buenos días, un tango y todo lo que tengo, palabras y luciérnagas desesperadas o en su defecto veinte poemas de des-amor. Septiembre y sus iglús. Frío. Hace frío. Los movimientos se densifican. A bocanadas el aire se contrae y  me relaja . Quizá por eso estoy tan en paz. Quizá al final me encuentre y me compre un coche, con cristales, y empiece a editarme, y empiece a olvidarte. Y si (te) escribo será desde el extranjero, desde tu extrarradio. Hasta entonces te dejo en pleno vuelo mi aliento y mis deseos. 



Parto para no partirme más. Dejo el kilómetro cero. Atrás. Las dudas existenciales de por qué acuario es un signo zodiacal de aire, quien era el anónimo que apareció hace tiempo. Los granitos de arena de cada uno, que han ido creando una duna, desde la que se ve mejor el horizonte dormido. La tinta inagotable de mi boli vic, derramada en cada entrada. La escuela de idiomas. Los trans-cursos en los que yo misma me he quedado muda y no he podido más que ladrar. Los colapsos utópicos en el número 7.  Lafólem. La respiración intermitente. Los de-lirios en flor. Las alturas que me producen vértigo. Acordes, acuerdos, recuerdos, relocos.

Empecé este blog parafraseando a Machado. Acabo entendiéndolo. Lo nuestro es pasar.